Olaya López Marcos · Estilo Cortafuegos
El Cortafuegos nació como un alto en el camino, un lugar donde estar a salvo del ritmo frenético que nos devora.
Ayer estaba dando un paseo y de repente oí muchos pájaros que sonaban muy fuerte y muy cerca. Me paré a ver de dónde procedía ese sonido y vi unos cables de luz llenos de estos pájaros negros. Desconozco qué pájaros eran. Yo diría que eran estorninos, pero su imagen llenando el poste de principio a fin, encima de un pequeño huerto y con el atardecer como telón de fondo, era sencillamente hermosa. Ahí me quedé un rato, de pie, sencillamente observando.
Al salir del momento de abstracción en el que me encontraba y volver a la realidad, me percaté de que, a escasos metros de mí, había una mujer con dos perros mirando fijamente la misma imagen que yo. Pasé por su lado y le dije: “Hermoso, ¿verdad?”. Ella me sonrió y me dijo: “Yo no soy de aquí, y llevo varios días escuchando estos pájaros, cada día a la misma hora sobrevuelan mi casa y hasta ahora no sabía hacia dónde se dirigían”, a lo que yo le respondí: “Pero hemos tenido que parar para poder saberlo”.
Ella en tono cercano me contó que en Madrid, donde vive, hacía poco que se había dado cuenta de una cornisa que llevaba años puesta. Es uno de esos detalles de los que pasamos por la vida sin verlos. Ambas proseguimos nuestros caminos habiendo compartido un momento y una reflexión.
Crear desde el resultado aleja cualquier posibilidad de poder sentir el fallo como un aprendizaje, sino como una herida. Las prisas matan el juego y sin juego no hay magia.
Yo lucho contra ello porque cuesta soltar lo aprendido durante tantos años, y más aún cuando a día de hoy nos sigue rodeando. Intento no perder el foco para cuando me alejo del camino, porque estoy convencida de que en el juego está nuestra mejor versión.
No se trata de no ser responsable. No se trata de no producir. Se trata de volver al origen y crear desde la verdad, adaptando los ritmos a los que nuestro cuerpo y mente pueden realmente sostener. Vivir en un estado continuo de supervivencia, aunque normalizado, nos enferma. Se puede decir NO.
Todo lo que veas en Estilo Cortafuegos se habrá hecho lento y con intención. Esa es su razón de ser. Ninguno vamos desnudos ni necesitamos más bienes materiales, por lo que aquí lo que ofrezco son vivencias en talleres pensados para disfrutar y productos, prácticamente todos personalizables y bajo pedido, para producir lo que realmente se siente.
Eres bienvenid@ a ser parte de esta utopía tan bonica.